El primer arquitecto fue prefabricador.

Al iniciar un blog dedicado exclusivamente a la prefabricación entiendo que resulta imprescindible centrar la cuestión, y para ello nada mejor que acudir a la definición de la Real Academia Española:

prefabricado, da.

1. adj. Dicho de una casa o de otra construcción: Cuyas partes esenciales se envían ya fabricadas al lugar de su emplazamiento, donde solo hay que acoplarlas y fijarlas.

Centrada la cuestión entenderemos que el prefabricar no es algo exclusivo a un sector o a un grupo de empresas que fabrican una determinada gama  de productos con materiales tales como hormigón, madera u acero, sino que el prefabricar es una forma de organizar un trabajo con el objeto de optimizar costes y mejorar  la calidad final de producto.

Dolmen_de_Viera_-_Corredor_x50x4_kbx

El primer ser humano que recibió el encargo de construir un edificio destinado a perdurar vivió probablemente hace 5.000 años en el periodo conocido como Neolítico, y la secuencia de acontecimientos que originaron ese primer encargo de la historia de la arquitectura bien pudo haber sido el siguiente:

El Chamán de la tribu pasó la noche anterior preocupado por como agradar al Dios Sol y al resto de las deidades y espíritus que últimamente negaban  la lluvia, o tal vez la caza, o quien sabe si un clima propicio, el caso es que pensando en obtener el favor de la deidad pensó que un templo destinado a perdurar, con una orientación y forma que demostrara el intimo conocimiento de los ciclos del sol,  agradaría al Dios y aplacaría su ira.

El Jefe examinó por respeto a las creencias de su tribu la idea del Chamán, es lo que tiene ser el Jefe de la tribu, que debía considerar los disparates de ese anciano que atrae la lluvia y aplaca los miedos de los hombres,  aunque únicamente sea por guardar las formas y las tradiciones.

El Jefe examinó la cuestión durante varios días, tal vez meses, ¿Un espacio dedicado al Dios sol podría tener alguna función practica para la tribu?, bueno, si el edificio está correctamente orientado conoceríamos con certeza los equinoccios y planificaríamos mejor las cosechas, podríamos emplearlo para almacenar grano, refugiarnos durante los inviernos especialmente duros,  acreditaríamos nuestro derecho a la propiedad de estas tierras frente a otras tribus nómadas, cohesionaría socialmente la tribu, mostraría nuestra prosperidad a los poblados vecinos, y así y tras ver las ventajas del proyecto se dirigió al Chaman y le dijo:

Estas en lo cierto, a mí también se me ha aparecido el Dios Sol y me ha comunicado que debemos honrarle con ese edificio.

Jefe y Chaman se acababan de convertir en los primeros clientes de la historia de la Arquitectura y de la construcción, y de hecho tenían claras cuestiones como el DONDE, y el PARA QUE, ahora ya solamente necesitaban resolver el COMO y darle ese no sé qué que tiene la Arquitectura.

Aquel hombre o aquella mujer a quien Chaman y Jefe eligieron para resolver semejante desafío entendió que debía plantear previamente un espacio, un volumen, con unas dimensiones claramente definidas,  que respondieran a todas las necesidades planteadas por los clientes y tras haber resuelto esto pensar en una solución constructiva que garantizase la durabilidad a lo largo de los siglos.

No conociéndose el mortero en ninguna de sus formas, la única opción disponible fue construir con grandes bloques de piedra, y como las cosas rara vez suelen estar donde se necesitan en el momento en el que se necesitan, la cantera con la piedra necesaria se encontraba a varios kilómetros del emplazamiento del edificio.

En ese momento, ese primer prefabricador fue consciente de que la logística iba a ser el factor fundamental en el desarrollo de su proyecto, ¿Cómo y con qué vamos a transportar las piedras?, ¿Cuántos hombres son necesarios para transportar cada piedra? ¿Cuánto tiempo es necesario para transportar cada piedra? ¿Qué provisiones ha de asignarse a cada equipo? ¿Qué accidentes pueden suceder durante el transporte y como evitarlos?

Si una cuestión resultaba evidente era la magnitud del trabajo que suponía transportar cada tonelada de piedra, de ahí que cada pieza fuera cortada y tallada en la cantera y posteriormente colocada en obra, ya que aligerando cada pieza se ahorraba esfuerzo y energía durante el transporte y se evitaba el riesgo de que al tallar la roca en la obra esta se rompiese e hiciera inútil todo el trabajo de transporte.

Aquel primer prefabricador empleó ingentes cantidades de tiempo y mano de obra, cuerdas, railes y palancas, antecesores de la actual maquinaria de obra, y sobretodo enormes dosis de ingenio y planificación, sin embargo el prefabricador de hoy en día paradójicamente ofrece ajustados plazos de ejecución, ahorro en mano de obra y notables mejoras en la calidad del producto final, en definitiva el nexo que une a ambos profesionales es comprender que la prefabricación es sencillamente un  modo de optimizar el coste material y energético para la construcción de un edificio, haciendo posible la construcción de edificios que de otra forma seria inviable.

3 2 1

http://es.scribd.com/doc/76576732/16/DESCRIBIENDO-LA-CONSTRUCCION-DE-UN-DOLMEN

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s